jueves, 7 de octubre de 2010

Veneno de autocontrol


Todos los impulsos que nos esforzamos por estrangular se multiplican en la mente y nos envenenan. Que el cuerpo peque una vez, y se habrá librado de su pecado, porque la acción es un modo de purificación. Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento. Ese remordimiento que queda opacado por la sensación de libertad, de liberación en el cuerpo y la misma alma. No creo en un exceso desmedido de placeres que configuran la necesidad del hombre, pero si a lo hecho no hay nada que hacerle. El hombre posee control, fuerza y enteresa. Será correcto y leal, nadie lo niega (no todos claro está), pero termina cediendo. El ser humano no fue hecho para no caer en tentación pues de eso se trata la vida. Ser tentado constantemente y analizar en cual de ellas estamos dispuesto a ceder... con las consecuencias de los actos.
La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella. Si se resiste, el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido, deseando lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. No hay nada que se compare a lo que se etiqueta como prohibido, nada mas tentador que un "no". Muchas veces somos monstruos, si. Pero más lo somos al mentirnos y negarnos a nosotros mismo. Cae, debilítate, experimenta y cede. Si la mentira termina al decir la verdad, una cruda verdad, si el arriesgamos a cruzar ese puente inestable, si jugamos con fuego con el miedo de quemarnos algo más que las manos... pues sintamos. Si el placer ha de venir que sea ahora, que el cuerpo entonces peque pues ese pecado nunca es personal, sino que lo compartes con un "otro". Habrás sentido plenitud y libertad, al menos ya no guardarás enfermedad carcomiéndote las entrañas. No hay peor trámite que el que no se hace.

martes, 14 de septiembre de 2010

Mejor cuanto antes


En algún momento hay que decidirse; los muros no mantienen a los demas fuera sino a ti dentro, la vida es un caos, somos asi. Puedes pasarte la vida levantando muros, o puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos y lo único que se es que si finalmente te aventuras a cruzar… las vistas al otro lado son fantásticas. Luego de todo, claro. todo siempre es luego de algo, nada viene porque sí... a mí realmente me cuesta comprenderlo, o más que eso... aceptarlo. Estoy consiente que es verdad, pero busco aún la excusa perfecta para derrumbar tal teoría. No la he encontrado, y mucho menos acercado a alguna respuesta real. No se si lo haga alguna vez, pero seguiré en el intento; lo terco es algo innato en mí y honestamente me gusta. Sigo, he aprendido eso a seguir. No me es de total agrado la manera, nunca lo ha sido. Pero bueno que más da la forma? Hay que hacer valer el resultado.
Algo que la gente olvida es lo bien que se siente uno cuando libera sus secretos, sean buenos o malos al menos han sido destapados, te guste o no; una vez que los has destapado no tienes que esconderte tras ellos nunca más. El problema con los secretos es que incluso cuando crees tenerlo todo controlado…no lo está. Hay proporciones, te liberas de uno y las consecuencias a veces son dos. Y de esos dos vienen otros detrás, pegados a uno. Pero no están, ya no existen han desaparecido. Así que aprovechar ese momento de relajo es lo indicado, tomar aire, inflar el pecho y pensar: Soy valiente y, lo seré aún más cuando asuma cada consecuencias de mis actos. Soy libre, aprovecho esa libertad. No me olvido de lo bien que se siente dejar las cosas en claro, el control viene luego. La calma antes.

sábado, 19 de junio de 2010

Dónde vamos?


Creo en el cielo y también en el infierno, no los he visto pero creo que existen. Tienen que existir. Que sin cielo y sin infierno iríamos todos al limbo. Cielo, infierno, limbo… nadie sabe a dónde vamos, ni lo que nos espera cuando lleguemos. Pero lo que sí podemos decir, lo que sabemos a ciencia cierta es que hay momentos que nos llevan a otro lugar, momentos celestiales en la Tierra… quizá por ahora es cuanto necesitamos saber.
Nada sacamos con atormentarnos de lo que puede o no suceder, se ha sabido siempre que hay cosas malas en todo lo que es bello, como tambien cuando tas completamente acabado surge algo que te despierta. Palabras tontas, frases cursis, pero siempre con sentido aunque sea solo un poco. Podemos gozar de las maravillas de a tierra, podemos hacer y deshacer a nuestro antojo, obviamente todo con consecuencias... positivas o negativas.
Dios escondio el paraiso en medio del infierno, y claro es común saber que esto es en infierno y la prueba a superar. Para mi no tanto, algo de eso hay. El infierno esta dentro de nosotros esperando salir cuando sea necesario, esperando el momento justo para no ser caprichosos. Cuando sale destruye al mismo tiempo que te llena de un sentimiento extraño. Cada ser guarda dentro de sí el cielo y el infierno, por eso nunca convivimos en paz con nosotros mismos aunque lo deseeos, es algo más alla del querer. Solamente existe una cosa que esos polos: Amor. El cielo es amor y el infierno es amor. Ningún otro sentimiento te hace sentir cada extremo con tanta fuerza. NADA!
Siempre pienso que el amor puede llevarnos al cielo o al infierno, pero siempre nos lleva a algún sitio.

miércoles, 2 de junio de 2010

Pues que el dolor venga.


Nacemos, vivimos y morimos. A veces no en ese orden. Enterramos las cosas, para desenterrarlas otra vez. Así que si la muerte nos es el final ¿qué puedes dar por hecho? No puedes dar nada por hecho. La vida es lo más frágil, inestable e impredecible que existe. Sólo hay una cosa en la vida de la que podemos estar seguros, no acaba hasta que acaba. No seguir pensando que será o no será de la vida que elijamos ver, hay gente que se mata estando en vida y sigue como un cadáver andando por las calles; esas personas son las que alteran el orden natural del ser humano, los procesos internos todo. Más de algna ves hemos repetido en nosotros mismo: "Si la muerte tiene que venir por mí que sea ahora mismo, porque tengo una vida por delante y pienso aprovecharla al máximo". Pero ¿Cuánto nos dura esa convicción? A veces las sabemos aprovechar a veces no. Cuando el dolo es inmenso la vista pierde objetivos y metas. El dolor adopta formas diversas, una punzada, una leve molestia dolor sin más, el dolor con el que convivimos a diario, pero hay un dolor que no podemos ignorar, un dolor tan enorme que borra todo lo demás, y hace que el mundo se desvanezca, hasta que solo podemos pensar en cuanto daño hemos hecho, como enfrentarnos al dolor depende de nosotros. El dolor anestesiarlo, aguantarlo, aceptarlo, ignorarlo. Para algunos la mejor manera de enfrentarse a el es seguir viviendo. La mejor a mi parecer, avanzar como siempre.
El dolor solo hay que aguantarlo, esperar a que se vaya por si solo y a que la herida que lo a causado cicatrice, no hay soluciones ni respuestas sencillas, solo hay que respirar hondo y esperar a que se calme. La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse, pero a veces llega cuando menos te lo esperas, te da un golpe bajo y no te deja levantarte, hay que aprender a aceptar el dolor, porque lo cierto es que nunca te abandona y la vida siempre lo acrecienta.
Y allá lejos volvemos a encontrar el camino y el alivio necesario, pero que va. Nuevamente a pasar por el empedrado camino a pies descalzos. La meta: salir, y si se vuelve a entrar se vuelve a salir. La vida no pasa y gira en nosotros formando un círculo el cual lo vamos adaptando mientras comprendemos.

domingo, 30 de mayo de 2010

Ojalá estuvieras aquí


Todos podemos pedir un deseo al año, al soplar las velas en nuestro cumpleaños. Algunos pedimos más, con las pestañas, en las fuentes, al ver una estrella fugaz y de vez en cuando alguno se cumple. ¿Y qué pasa entonces? Es tan bueno como esperábamos? disfrutamos de nuestra felicidad o nos damos cuenta de que tenemos una larga lista de deseos esperando a ser deseados.
No deseamos lo fácil, deseamos cosas importantes, cosas ambiciosas fuera de nuestro alcance. Deseamos cosas porque necesitamos ayuda, tenemos miedo… y sabemos que quizás pedimos demasiado. Pero seguimos teniendo deseos, porque a veces se hacen realidad. Ahí está la clave misma de los deseos, sólo son eso... deseos. Me pregunto que pasaría si todos pudieran ver cumplido todos y cada uno de sus anhelos, esta misma interrogante se la hize hace unos días atrás a un conocido y supo contestar lo que yo mismo pensaba: Caos. A veces no pensamos, hábito bastante frecuente en estos tiempos, que el fracaso apate de formar algo diario en nuestras vidas es un elemento importante en la conformación de nuestras vidas y del equilibrio natural. Estoy contento de que no todo lo que pedido alguna ves se haya cumplido, lo que me significó que pudiera comprender que me faltaba esfuerzo, que la motivación real iba por otro lado o simplemente que era algo básico sin sentido: un simple capricho. Y también debo reconocer que he pedido cosas que no son buenas, que me vivieron en el enojo o la pena. Todos perdemos aunque sea unos momentos el juicio, o bien podemos razonar claramente, pero no de una forma politicamente correcta. En fin me reconforta tener presente que no todo lo que desee se va a cumplir, no vaya a haber otra vez que quera un capricho que dañe a otros. El tiempo nos va a decir porque vale la pena luchar y es ahí cuando me miraré las manos, mis piernas y corazón para decir: Joder! aca vamos de nuevo. Con la cara en alto y sin mirar atrás.

viernes, 28 de mayo de 2010

El tiempo sin mí


Dos veces quise decir: "Realmente ya no doy más", dos veces quedé tumbado en la cama, sin mirar, sin pensar, sin mover un solo músculo de mi cuerpo, sin siquiera fijarme que era lo que me rodeaba. Honestamente no me importaba que pasaba, la comodidad era generosa conmigo, me daba lo que estaba pidiendo hace tiempo: Paz. Claro, los segundos pasaron para darle paso a los minutos que juntos uno tras otros fueron formando horas, que al ir seguiendo si curso daban paso a mi tiempo, a mis horas, minutos y segundos. El tiempo no es tiempo perdido, nunca lo ha sido; ni aunque nos empeños en decir :"nunca debí..." ya que en el fondo de nuestro corazón, en una pequeña esquina hay un atisbo de recuerdo feliz. Y no hay nada como re-tomarlo, re-vivirlo, volverlo a sufrirlo y guardarlo otra vez. Puede que en una de esas locas escapadas a la montaña de recuerdos encontremos algo que de verdad nos eleve por un rato que nos haga soltar esas esquivas lágrimas, ya sean que fueran lindos o no. Como sea, alguna sensación va a salir, y eso es bueno. El hombre vive de sensaciones y no hay aprender a vivir.
El tiempo es tiempo y nunca dejará de serlo, nunca dejará de pasar y nunca, pero nunca va a tener ganas de congelarse para que disfrutemos el momento todo lo que queramos. La tarea va a ser una y no me remitiré al Carpe Diem, sino a otra labor: Si no aceptas aprende a vivir con ellos. Será más llevadera la vida sabiendo que tienes a cuestas una carga que sepas acomodar. Que caminando, pero pensando cada dos por tres que hay algo que sabes que pasó, que lo ignoras, pero cuando lo recuerdas caes. Vive, vive y aprende a vivir, disfruta si puedes, llora si es necesario. Haz lo que tu vida pida sin omitir nada. De todo sacarás algo.