sábado, 19 de junio de 2010

Dónde vamos?


Creo en el cielo y también en el infierno, no los he visto pero creo que existen. Tienen que existir. Que sin cielo y sin infierno iríamos todos al limbo. Cielo, infierno, limbo… nadie sabe a dónde vamos, ni lo que nos espera cuando lleguemos. Pero lo que sí podemos decir, lo que sabemos a ciencia cierta es que hay momentos que nos llevan a otro lugar, momentos celestiales en la Tierra… quizá por ahora es cuanto necesitamos saber.
Nada sacamos con atormentarnos de lo que puede o no suceder, se ha sabido siempre que hay cosas malas en todo lo que es bello, como tambien cuando tas completamente acabado surge algo que te despierta. Palabras tontas, frases cursis, pero siempre con sentido aunque sea solo un poco. Podemos gozar de las maravillas de a tierra, podemos hacer y deshacer a nuestro antojo, obviamente todo con consecuencias... positivas o negativas.
Dios escondio el paraiso en medio del infierno, y claro es común saber que esto es en infierno y la prueba a superar. Para mi no tanto, algo de eso hay. El infierno esta dentro de nosotros esperando salir cuando sea necesario, esperando el momento justo para no ser caprichosos. Cuando sale destruye al mismo tiempo que te llena de un sentimiento extraño. Cada ser guarda dentro de sí el cielo y el infierno, por eso nunca convivimos en paz con nosotros mismos aunque lo deseeos, es algo más alla del querer. Solamente existe una cosa que esos polos: Amor. El cielo es amor y el infierno es amor. Ningún otro sentimiento te hace sentir cada extremo con tanta fuerza. NADA!
Siempre pienso que el amor puede llevarnos al cielo o al infierno, pero siempre nos lleva a algún sitio.

miércoles, 2 de junio de 2010

Pues que el dolor venga.


Nacemos, vivimos y morimos. A veces no en ese orden. Enterramos las cosas, para desenterrarlas otra vez. Así que si la muerte nos es el final ¿qué puedes dar por hecho? No puedes dar nada por hecho. La vida es lo más frágil, inestable e impredecible que existe. Sólo hay una cosa en la vida de la que podemos estar seguros, no acaba hasta que acaba. No seguir pensando que será o no será de la vida que elijamos ver, hay gente que se mata estando en vida y sigue como un cadáver andando por las calles; esas personas son las que alteran el orden natural del ser humano, los procesos internos todo. Más de algna ves hemos repetido en nosotros mismo: "Si la muerte tiene que venir por mí que sea ahora mismo, porque tengo una vida por delante y pienso aprovecharla al máximo". Pero ¿Cuánto nos dura esa convicción? A veces las sabemos aprovechar a veces no. Cuando el dolo es inmenso la vista pierde objetivos y metas. El dolor adopta formas diversas, una punzada, una leve molestia dolor sin más, el dolor con el que convivimos a diario, pero hay un dolor que no podemos ignorar, un dolor tan enorme que borra todo lo demás, y hace que el mundo se desvanezca, hasta que solo podemos pensar en cuanto daño hemos hecho, como enfrentarnos al dolor depende de nosotros. El dolor anestesiarlo, aguantarlo, aceptarlo, ignorarlo. Para algunos la mejor manera de enfrentarse a el es seguir viviendo. La mejor a mi parecer, avanzar como siempre.
El dolor solo hay que aguantarlo, esperar a que se vaya por si solo y a que la herida que lo a causado cicatrice, no hay soluciones ni respuestas sencillas, solo hay que respirar hondo y esperar a que se calme. La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse, pero a veces llega cuando menos te lo esperas, te da un golpe bajo y no te deja levantarte, hay que aprender a aceptar el dolor, porque lo cierto es que nunca te abandona y la vida siempre lo acrecienta.
Y allá lejos volvemos a encontrar el camino y el alivio necesario, pero que va. Nuevamente a pasar por el empedrado camino a pies descalzos. La meta: salir, y si se vuelve a entrar se vuelve a salir. La vida no pasa y gira en nosotros formando un círculo el cual lo vamos adaptando mientras comprendemos.